DEL DESPRECIO Y MANOSEO A NUESTRAS INSTITUCIONES REPUBLICANAS.
En primer término agradezco al Dr. Gonzalo Quintana permitirnos reflexionar con sus entregas muy atinadas, la último denominada “EL GOLPE o una cuestión de amor”, la cual suscribo plenamente, ha motivado el presente comentario.
Es lamentable, que estemos asistiendo desde hace quince meses a un proceso de constante “menosprecio” y “manoseo” de nuestras instituciones republicanas, las cuales aún con las imperfecciones que se les puede señalar, fueron consensuadas en esta etapa democrática mediante la Constitución del año ´92.
Y me refiero a probables imperfecciones, porque toda obra o concepción humana está sujeta a poder ser mejorada y encaminada a lograr un mejor andamiento, fruto de la experiencia que se vaya acumulando en el ejercicio de la práctica de su funcionamiento.
Es ahí donde indefectiblemente cuenta la “inteligencia” de los hombres, primero para “reconocer” y luego para “rectificar” sus falencias, y en consecuencia buscar su mejoramiento.
Cabe enumerar en forma sucinta algunos hechos que se sucedieron en este tiempo y que avalan lo dicho precedentemente:
• El intento de atropello y sitio a las oficinas de Ministerio Público de la mano de dirigentes sociales vinculados al Gobierno), pretendiendo la destitución o renuncia del Fiscal General del Estado, sin respetar el debido proceso para que se cumpla ese propósito fuera de los plazos de vigencia de su designación;
• El intento de desestabilizar a la Corte Suprema de Justicia, con el mismo método del caso precedente, intentando la remoción de sus miembros desconociendo la vigencia de sus mandatos;
• El permanente acoso, mediante los voceros de “organizaciones sociales” (instrumentados debidamente), a los miembros del Parlamento (Senadores y Diputados), pidiendo su “renuncia”. Señores es “lo que tenemos” y somos responsables de haberles otorgado esa investidura, mal que nos pese. Debemos iniciar el proceso, en todo caso, para cambiar la forma de elección de nuestros representantes en el Congreso;
• También el ignorar al Congreso por parte del Ejecutivo desde el inicio de este período cuando suscribe “Acuerdos” con el Pte. De Venezuela (no quiero ni su nombre mencionar) sin remitirlos a consideración del Parlamento, como prescribe la constitución;
• El “manoseo” permanente desde el propio Ejecutivo, de la investidura del “Vicepresidente”, por ej. en sus inicio desconociéndolo en las convocatorias a las reuniones del Consejo de Ministros (situación revertida ante las críticas constantes a través de los medios) y últimamente pretendiendo involucrarle en proyectos de intentos de supuestos “golpes de estado”;
• Y a las Fuerzas Armadas, Gloriosas ellas antaño, en lo personal muy cara a mis afectos, a esta institución si que la trataron sin respeto como a una prostituta (perdonen esta alusión, no encontré mejor forma de graficarla), se hicieron relevos de oficiales comandantes en varias oportunidades sin aparente razones (es cierto que es exclusiva atribución de Comandante en Jefe, pero el ser humano tiene dignidad y merece un mínimo de respeto) con el afán , hoy claro, de situar a amigos incondicionales al frente de las Fuerzas Militares, y las protestas de la ciudadanía no recibe respuesta. también se realizó un “Congreso de Jóvenes de Izquierda” en una unidad militar (acto político expresamente prohibido de realizarse en éste ámbito), evidentemente con beneplácito del Ejecutivo (promovido por dos Secretarios con rango de Ministros, los cuales no recibieron ni siquiera reprimenda).
Con este recuento de hechos, que no pretende incluir todos los eventos ocurridos y cuyo trasfondo sin dudas tiene la intención de socavar nuestras instituciones, me permito expresar que el ataque inmisericorde a las Fuerzas Armadas, responde a un proyecto perfectamente elaborado, porque atenta justamente a un símbolo de nuestra paraguayidad; fueron sus hombres desde el 14-15 de mayo de 1811 quienes sustentaron y defendieron nuestra Independencia como país soberano y hasta no hace mucho tiempo merecía el respeto de nuestro pueblo; sin olvidar que probablemente haya sido el estamento que con más celeridad se adecuó a los nuevos tiempos durante esta “transición a la democracia”.
Al destruirla se atenta contra los cimientos y como consecuencia a la propia estructura del Estado, con el objetivo talvez de instituir un régimen totalitario. Muy bien, si efectivamente responde a un proyecto, en democracia se respetan el pensamiento, las opiniones y acciones de los conciudadanos siempre que con ello no se incurra en algún delito, y en ese entendido será este el propósito de “algunos” hoy coincidentemente en la conducción del Gobierno Central y le concedemos ese derecho; pero, sin embargo, si este no es el propósito de la mayoría de los paraguayos de bien que amamos y creemos en la democracia, que sin ser perfecta está comprobado que cuando funciona permite a los habitantes de un país una pacífica convivencia, existen los mecanismos legales, “no por medio de la fuerza bruta”, de rectificar rumbos a la conducción del país.
Es en este punto en el que cuestiono a la llamada “clase política” de nuestro país, porque no han tenido el coraje de instalar un debate serio con vistas a buscar corregir la situación planteada. No se ha pasado, en el mejor de los casos, de “discursos grandilocuentes” los cuales carecen de profundidad, en el ámbito estrictamente político y mediático.
En la sociedad en general hay una apatía casi desconcertante, y lo máximo al cual se llega es a comentarios, expresión de preocupación, etc. del ciudadano común o de algunas organizaciones de la sociedad, pero “nadie se ocupa” y mucho menos propone acciones con vistas a establecer una discusión seria y responsable respecto al MODELO DE PAIS que queremos.
Esta misma actitud vemos en los partidos políticos organizados. Uno que no puede aún salir del sopor de la derrota en las elecciones del 20 de abril de 2008, y otro emparentado con la Alianza, al que se le señala por su inacción para marcar distancia en cuanto al destino hacia el cual nos lleva el Gobierno, porque en sus filas unos gozan de las mieles del poder, de las que no quieren desprenderse y otros no pueden articular una real oposición a las acciones encaradas por este Gobierno cuyas consecuencia, en estas condiciones, indefectiblemente tendrán que cargar sobre sus hombros, Los demás partidos minoritarios, muy poca repercusión reciben a sus manifestaciones por muy fundadas que ellas sean.
Nos desgastamos en “calificar al Presidente” su falta de conducción, la ausencia de liderazgo que deriva en que hoy el gobierno tiene varias “cabezas”, su falta de sinceridad, etc., recién hoy se lo conoce y esto es consecuencia de que en su momento se indujo al pueblo a votar contra un signo político, votar por la alternancia, y no por un programa, por una persona que haya demostrado capacidad de manejo administrativo, etc, como si el cambio simplemente consistía en .mudar el color del partido político que precedió a este gobierno, sin considerar: después que…? Por esto a la luz de lo comentado, es hora que los hombres lúcidos de la clase política paraguaya, vistan los “pantalones largos”, tomen conciencia de la realidad que vivimos y hagan honor a la responsabilidad que se les confirió, y con madurez, responsabilidad y patriotismo elaboren una AGENDA que conduzca a un DEBATE SERIO sobre el acontecer y el futuro que se avizora.
En función a ello, con un programa claro suscribir un “ACUERDO POLITICO”, con hoja de ruta definida y metas alcanzables, para rectificar rumbos. No alentar más encono unos contra otro, desterrar la lucha de clases como propuesta para ganar adeptos, objetivizar la solución de los acuciantes problemas sociales, con lo cuales se podrá erradicar la marginalidad e inseguridad, y fortalecer los mecanismos de lucha contra la impunidad en todos los ámbitos.
Es decir, acordar un Plan de Gobierno a corto plazo.
Y si finalmente existen méritos para llegar a un Juicio Político, en aras del “Bien Común”, siendo este un instrumento establecido en nuestro ordenamiento jurídico, que a nuestros representantes no les tiemble el pulso para llevarlo adelante, siempre teniendo a la vista a los todos los paraguayos como receptores últimos de sus actos, porque si así no lo hicieren DIOS Y LA PATRIA se los demandará
HUGO RUIZ F.
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