JÓVENES SE ENTRENAN EN VENEZUELA COMO “LIDERES SOCIALES”.
Milagro I, operación encubierta de penetración bolivariana en Paraguay.
La Misión Milagro I es una operación encubierta del Gobierno bolivariano de Venezuela. El programa de penetración se oculta detrás de una fachada de supuesta ayuda humanitaria, dirigida a personas con problemas de la visión. El centro de operaciones está instalado en Ciudad del Este y funciona sin control del Ministerio de Salud Pública.
La Misión Milagro I se convirtió en una formidable herramienta de penetración del Gobierno bolivariano en Paraguay. Esta operación encubierta es una violación a la soberanía de nuestro país.
Milagro I utiliza como fachada la asistencia oftalmológica a personas de escasos recursos. Tiene su base de operaciones en Ciudad del Este, dentro de las instalaciones del Hospital Regional.
Sin embargo, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social paraguayo desconoce por completo las actividades que llevan a cabo los supuestos médicos de la República Bolivariana de Venezuela.
Decimos supuestos porque los oftalmólogos carecen de habilitación oficial para ejercer la profesión médica en Paraguay.
El marco jurídico de nuestro país establece la obligatoriedad de contar con un registro habilitante, documento que sólo puede expedir el Ministerio de Salud.
A tal punto llega el atropello a nuestro país que ni siquiera se dispone de una ficha clínica o historial médico de las personas que acuden a las consultas con los “médicos” venezolanos.
OPERACIONES ENCUBIERTAS.
Las “consultas” se realizan en el centro oftalmológico bolivariano, sus “médicos” deciden quiénes van a viajar a Venezuela para una intervención quirúrgica y un avión de la Fuerza Aérea Bolivariana se encarga de llevar y traer a las personas.
Milagro I inició sus actividades en Paraguay el 19 de abril de 2006, con autorización de Nicanor Duarte Frutos.
En el lapso de implementación del programa se realizaron ya 18 vuelos, cada uno de ellos con un promedio de 100 pasajeros.
Del cada grupo, unas 40 personas son realmente pacientes; el porcentaje restante está compuesto por jóvenes de entre 18 y 25 años que van a entrenarse como “líderes sociales”, por cuatro meses.
La selección de personas para las intervenciones quirúrgicas se lleva a cabo sin participación del Ministerio de Salud Pública; la Sociedad Paraguaya de Oftalmología tampoco tiene injerencia.
Como promedio se realiza un vuelo por mes. Los pacientes van a Venezuela y quedan 8 días en hospitales militares, se les practica la intervención y regresan.
Aquí viene el primer problema: el Ministerio de Salud Pública no sabe por qué van y tampoco en qué condiciones vuelven.
No existe historial clínico y por lo tanto no es posible llevar a cabo el tratamiento posoperatorio.
Al bajar del avión, estas personas son dadas de alta. Existe constancia de inconvenientes luego de las cirugías, sobre todo cuando se trata de carnosidades en el ojo, pero muy poco se puede hacer porque no nada se sabe de las operaciones en los hospitales militares bolivarianos.
ATROPELLO A LA SOBERANÍA.
El acuerdo se firmó sin participación del Ministerio de Salud Pública. La secretaría de Estado fue mantenida ajena a todo el proceso médico, controlado exclusivamente por venezolanos.
La Misión Milagro I no constituye ningún beneficio real para el país. Intervenciones de cataratas y carnosidades no tienen nada de extraordinario.
En varias oportunidades el Ministerio de Salud Pública de nuestro país reclamó a la Embajada de Venezuela el viaje de paraguayos a hospitales militares, inclusive se planteó el alto costo de la supuesta ayuda humanitaria.
El precio que se paga por la cirugía de un paciente puede financiar 50 operaciones de cataratas en Paraguay, y en el caso de carnosidades, la proporción aumenta a 70 intervenciones quirúrgicas.
El atropello a nuestro país no tiene límites.
La representación diplomática ni siquiera se toma la molestia de avisar las fechas de los viajes ni el calendario anual de intervenciones.
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social desconoce hasta el nombre de los pacientes y sus lugares de origen.
PANTALLA PARA ENTRENAMIENTO.
A modo de comparación, el Gobierno de Estados Unidos realiza misiones similares, pero se llevan a cabo de la siguiente forma: la embajada americana envía al Ministerio de Salud fechas confirmadas de las misiones, listado de médicos, número de registro profesional, nombre de la institución médica de especialización, dirección en Internet para verificación de datos y solicitud de habilitación temporal para ejercicio de la medicina en Paraguay.
Profesionales de la Sociedad Paraguaya de Oftalmología participan de las jornadas, lo que permite capacitación, y todas las misiones se llevan a cabo dentro de Paraguay.
Venezuela, en cambio, tiene objetivos que oculta detrás de una supuesta ayuda humanitaria. Los viajes se convierten en una pantalla para no dar a conocer el entrenamiento revolucionario de jóvenes paraguayos como “líderes sociales”.
Ni los organismos de seguridad del Estado tienen conocimiento de la identidad de aquellos que viajan para adiestramiento revolucionario.
Sin consultar con el Ministerio de Salud Pública, sin dar participación a la Sociedad Paraguaya de Oftalmología, Fernando Lugo aceptó en San Pedro de Ycuamandyyú implementar la segunda parte de la Misión Milagro.
Roque González Vera Diario ABC Color 9/10/2.008.

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