Centro Democratico Abierto

Enero 21, 2010

No me trataron bien. por Gonzalo Quintana.

Archivado en: Politica — Domingo Daher @ 8:29 am

 

Fidel Zavala genero un sentimiento de comunidad y de simpatía poco usuales en nuestro país. Todos estuvimos muy expectantes, ansiosos por escucharle, atentos a los mensajes.

Le prepararon una conferencia de prensa y Fidel habló. Lo que dijo de sus sentimientos, de sus principios, de sus valores, de la valoración del comportamiento de cada uno en relación a su secuestro, etc. fueron conmovedores y compartidos, supongo yo, por casi todos los que estuvimos pendiente de su calvario.

De sus opiniones políticas algunas serán compartidas otras no y si se larga a la arena política, como muchos suponen, ya abra tiempo para el debate.

 

Sobre el rol y el funcionamiento del Estado en circunstancias como las que le toco vivir, es absolutamente inoportuno discutir sus planteamientos porque el momento es en extremo emotivo; y espiritual y sicológicamente inadecuado. Del debate sobre quien gano, quien saco réditos políticos, etc. tendrían que participar los comunicadores, analistas y los actores políticos porque ese tema esta en el campo de la competencia política.

Existen muchos elementos y datos que se irán decantando con el correr del tiempo hasta que se fije definitivamente una imagen, no va a ser nada más y nada menos que eso, en la conciencia colectiva.

A Fidel que es casi un símbolo de comunidad deberíamos evitar fijarle una posición que le aleje del significado de ese simbolismo. Su posición política lo tomara, cuando lo crea conveniente, como cualquier otro ciudadano conciente e informado como él lo es.

Sin embargo, hay algo que siento imperativamente expresar porque temo que la euforia nos lleve a la confusión. El dijo “me trataron bien”. Es posible que esta frase sea una frase pactada, una condición para su liberación y hay que respetar, en ese sentido, lo expresado por Fidel. Habrá también otras palabras, otros gestos que entre lo pactado y las consecuencias del trauma, se expliquen, ahora, perfectamente.

 

Los secuestradores, sus cómplices y protectores, le trataron a Fidel y su familia de la peor manera y a todos los paraguayos de bien de una manera que no nos merecemos. Aunque todos lo sepamos íntimamente, quiero expresarlo.

Nadie es bien tratado cuando es privado ilegítimamente de la libertad, cuando es esposado o encadenado a un árbol, cuando no puede descansar o siquiera bañarse. Cuando te hacen cavar tu propia tumba y te dejan el mensaje que tus seres más queridos están tan expuestos al peligro como vos mismo no es solo un mal trato, es el trato más despreciable que un ser humano puede prodigarle a otro y por extensión a otros como a toda su familia y amigos.

 

Cuando el objetivo es instalar el terror el trato, individual y colectivo, prodigado con ese fin se acerca mucho al genocidio porque aunque no mate físicamente deshumaniza tan profundamente que hace irreconocible la humanidad del hombre y de la mujer individualmente y en su vida de relación. Los secuestradores nos dieron, a él y a todos nosotros, el peor trato que uno puede recibir.

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