El presidente Fernando Lugo trabaja para imponer a la fuerza el socialismo al estilo Chávez, Morales, Correa, y que su proyecto mantiene escondido bajo la manga, al tiempo que presenta ante el público un gabinete de fachada, cuando el verdadero actúa a la sombra desde el Palacio de López. Está en debate el estado de derecho.
No le interesa la democracia representativa, se aferra al concepto de “democracia participativa”. El gobierno le sirve para desprestigiar los dos sistemas, el político y el económico, para entonces proponer el sistema que él cree que es el que necesitamos: “democracia participativa, socialismo del siglo XXI”. Ahí empiezan a tener mucho sentido todas las cosas que hace.
Tiene un gabinete que le va a servir exclusivamente para demostrar que el sistema político de la democracia representativa y economía de mercado no funciona. Por eso digo, que el gabinete es un gigantesco tablero de fusibles. No le preocupa que el gobierno no funcione porque el discurso final va a ser: “no funciona porque es inadecuado”.
Lugo tiene un proyecto político que se funda en un gobierno de tres etapas:
La primera etapa. Este primer escenario trata de evitar el aborto de su proyecto político. En esta etapa va a tratar de debilitar el sistema de democracia representativa, es decir, a los partidos políticos.
La segunda etapa es la exclusión del PLRA y de los demás partidos políticos y el fortalecimiento de sus bases políticas. Yo creo que sigue siendo Tekojoja su principal base.
Tercera etapa. Si las condiciones están dadas el siguiente paso es el proceso de reforma constitucional, sin el cual el “proyecto de la democracia participativa” es inviable.
En fin, al cabo de ello se sustituyen los partidos por las organizaciones sociales. Se sustituye la ley, con las características típicas de lo que ellos le llaman la democracia burguesa. El mismo lo dijo: “no hay que morir por la ley”. Entonces, si no nos conviene, llamamos a una consulta popular, como hicieron experimentalmente con el rally del Chaco.
Así como hicieron con el rally, ahora están haciendo con la soja. “La comunidad no acepta que se plante soja”, dicen y eso basta. Esa es la ley a partir de ahora. Están probando hasta qué punto la sociedad va a aceptar la actuación de ellos fuera del límite de la ley, e insisto, está en debate el estado de derecho.
Por ultimo, yo no creo que la solución esté en embromarle la vida a Lugo, pero tenemos que asegurarnos que Lugo no nos embrome la vida a nosotros con su proyecto.
Gonzalo Quintana.

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